Alberto Gómez/Chilpancingo
En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, integrantes del Colectivo Guerrero No+ Desaparecidos y del grupo Familiares en Búsqueda María Herrera marcharon este sábado en la capital del estado para demandar al gobierno protección, leyes eficaces y atención directa a las familias que buscan a sus seres queridos.
La movilización inició en la Alameda Francisco Granados Maldonado y concluyó en el Zócalo de Chilpancingo, donde las madres buscadoras dieron lectura a un pronunciamiento con tres exigencias principales:
La primera es que se les garantice seguridad y protección a las personas que realizan labores de búsqueda en un contexto de creciente violencia y hostigamiento.
“No debería existir ningún ataque hacia quienes somos constructoras de paz en el país; es responsabilidad del Estado asegurar nuestra protección”, expresó Betsy Munivez Mayo, vocera de los colectivos.
La segunda, que el Congreso local apruebe la Ley Estatal en Materia de Desaparición de Personas, iniciativa que, recordaron, lleva más de cuatro años estancada. Con ella se busca armonizar la legislación estatal con la Ley General Nacional y atender de manera integral procesos de búsqueda, investigación, identificación, reparación y acceso a la justicia.
Como tercera demanda, solicitaron la instalación de mesas de trabajo con la gobernadora Evelyn Salgado Pineda, donde los compromisos asumidos queden plasmados en documentos oficiales y sean públicos y verificables. “No toleraremos mesas de simulación ni de desgaste para las familias; necesitamos respuestas inmediatas y efectivas”.
Entre las exigencias que pretenden plantear en esos encuentros están el aumento a la canasta básica para las familias víctimas, la designación de un titular sensible y capacitado al frente de la Comisión Estatal de Atención a Víctimas, y la identificación pronta de los cuerpos que permanecen en el Servicio Médico Forense.
Tras la lectura del pronunciamiento, se celebró una misa en la Catedral de la Asunción de María, oficiada por el sacerdote Benito Cuenca Mayo, quien pidió fortaleza para las madres y llamó a no rendirse en la búsqueda. “Desde 1985 se tienen registros de personas desaparecidas en México. Oremos con fe para que ustedes puedan encontrar a sus seres queridos”, expresó.
Con fe, esperanza y exigencia de justicia, las familias reiteraron que no dejarán de alzar la voz hasta lograr verdad y garantías de no repetición.