Cannabidiol, un aliado potencial contra el cáncer de hígado

La Dra. María de Guadalupe Chávez López es Químico Farmacobióloga egresada de la Universidad Michoacana de San Nicolas de Hidalgo y cuenta con Maestría y Doctorado en Farmacología por el CINVESTAV, IPN. Actualmente se desempeña como posdoctorante en el laboratorio de oncofarmacología en el Departamento de Farmacología del CINVESTAV. Su trabajo se ha centrado en la investigación de canales iónicos como marcadores tempranos de diversos tipos de cáncer, así como, la propuesta de nuevos elementos de diagnóstico y terapias para varios cánceres y ha resultado en publicaciones, patentes y reconocimientos.
e-mail: gchavez@cinvestav.mx

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El cáncer de hígado es hoy uno de los mayores retos para la salud en todo el mundo. Se encuentra entre las principales causas de muerte por cáncer y suele estar relacionado con enfermedades previas del hígado, como la cirrosis, así como con infecciones por los virus de la hepatitis B y C, el consumo excesivo de alcohol, factores genéticos y el hígado graso.

Aunque en los últimos años han mejorado los programas de detección y se han desarrollado nuevos tratamientos, la realidad es que muchos casos se descubren cuando la enfermedad ya está avanzada. En esas etapas, las opciones para curar al paciente son muy limitadas. Los tratamientos disponibles pueden ayudar a prolongar la vida, pero en general su efecto es modesto y, en algunos casos, generan efectos secundarios importantes o dejan de funcionar con el tiempo.

Ante este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿estamos explorando todas las opciones posibles? Por un lado, es urgente encontrar formas más eficaces de detectar el cáncer a tiempo. Por otro, también es fundamental desarrollar tratamientos que no solo frenen la enfermedad, sino que mejoren la calidad de vida de quienes la padecen.

En este contexto, los compuestos naturales han comenzado a llamar la atención como posibles aliados en la lucha contra el cáncer.

Uno de los más estudiados en años recientes proviene de la planta de la marihuana (Cannabis sativa), que contiene alrededor de 120 sustancias conocidas como fitocannabinoides.

Entre ellas destacan dos: el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). El THC es el principal componente responsable de los efectos psicoactivos de la marihuana, es decir, los cambios en la percepción y el estado mental. Por esta razón, su uso médico es limitado y se enfoca principalmente en aliviar náuseas y vómitos en pacientes que reciben quimioterapia, así como en algunos síntomas de enfermedades específicas.

En contraste, el CBD no tiene efectos psicoactivos y ha despertado un gran interés por sus posibles beneficios para la salud. Diversos estudios le atribuyen propiedades antiinflamatorias, antioxidantes, analgésicas y ansiolíticas, entre otras.

Además, en los últimos años ha comenzado a investigarse su papel en el tratamiento del cáncer.

En el caso del cáncer de hígado, algunos estudios sugieren que el CBD podría ayudar a frenar el crecimiento de las células cancerosas, impedir que se propaguen a otras partes del cuerpo y favorecer su eliminación.

También existe interés en su uso combinado con otros tratamientos, ya que podría hacerlos más efectivos o aumentar la sensibilidad de las células tumorales.Sin embargo, es importante ser claros: aún falta mucha investigación.

Aunque los resultados son prometedores, el CBD no es una cura ni un tratamiento definitivo en este momento. Lo que sí representa es una nueva línea de estudio que podría cambiar la forma en que entendemos y tratamos esta enfermedad en el futuro.

Más allá del entusiasmo, el verdadero objetivo es encontrar mejores opciones para los miles de pacientes que cada año son diagnosticados con cáncer de hígado. En ese camino, el CBD podría convertirse en una herramienta valiosa, siempre respaldada por evidencia científica sólida y bajo la supervisión médica adecuada.

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