Redacción
Esta tarde fue sepultado en Taxco, José Manuel Castañeda Hernández, uno de los 10 mineros secuestrados en el municipoio de Concordia, Sinaloa, y cuyo cuerpo fue localizado en una fosa clandestina en ese estado del norte de la República.
José Manuel tenía 43 años, era ingeniero en geología por la Universidad Autónoma de Guerrero desde hace aproximadamente 20 años. Migró a Sinaloa en donde trabajó en la empresa minera Vizsla Silver hasta el 23 de enero pasado, cuando junto a 10 de sus compañeros fue secuestrado.
Autoridades federales localizaron una fosa clandestina el 6 de febrero en el poblado de El Verde, en el mismo estado de Sinaloa con restos humanos. Entre los cuerpos estaba el de José Manuel Castañeda.
Tras su identificación en Sinaloa, el cuerpo de José Manuel fue trasladado a Taxco, donde era originario. Llegó a su domicilio ubicado en la periferia de la cabecera municipal alrededor de las 11 de la mañana. Primero ingresó al hogar de su padre, y minutos después al suyo, donde vivía con su esposa.
A las 3 de la tarde salió el cortejo fúnebre del domicilio acompañado de un mariachi con rumbo a la Iglesia del barrio del Arroyo, en donde se le realizó una misa de cuerpo presente. Alrededor de las 3:40 terminó la misa, el cuerpo fue colocado en la explanada durante unos minutos en donde estuvo acompañado por alrededor de 200 personas y después trasladado al panteón para su sepultura.
Entre los asistentes en el cortejo fúnebre estuvo el docente, Israel Castrejón González, de Escuela Superior de Ciencias de la Tierra, quien fue maestro de José Manuel en su etapa de universitario. Lo recuerda como una «mezcla» de un alumno hiperactivo y dedicado, apasionado al futbol y buen estudiante.
«Hasta donde le seguí la pista todo el tiempo se dedicó a la minería. Para la edad que tenía y más o menos la edad que egresa ya estaba cerca de los 20 años de ejercicio profesional. (Su muerte) Nos deja consternados, anonadados, yo digo que hemos tenido otras pérdidas, hace años uno de nuestros egresados al querer cruzar un bado el río lo arrastra y muere, otra compañera haciendo exploración en Baja California le da un golpe de calor y también muere, diferentes sucesos, pero no tan trágicos como este, este sí nos duele más porque cómo es posible que de tu centro de trabajo te hayan sustraído», comentó.
Al velorio en el domicilio también acudió Roberto Hernández Mojica, secretario general de la sección 17 del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de la República Mexicana, quien lamentó las condiciones de seguridad en la que trabajan los mineros. Señaló que, pese a que tienen buenos salarios, las condiciones de seguridad son mínimas.
«El sindicato minero hace un llamado enérgico a los 3 niveles de gobierno a que haya justicia para las familias, a que no queden impunes estos crímenes, son crímenes. Yo no sé si la empresa tenga algo que ver, pero no hay seguridad, no hay vigilancia, en todas las minas pasa lo mismo, aquí en Guerrero sabemos cómo está la situación», comentó.
Hernández Mojica consideró que no es creíble que los 10 mineros hayan sido confundidos por el grupo criminal de «Los Chapitos» como integrantes de sus rivales «Los Mayitos», como lo declaró esta mañana el secretario de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch, toda vez que los trabajadores mineros tienen su identificación y ropa de trabajo.
«Yo creo que quieren sacar fácil esto de que se digan que se hizo justicia, pero nosotros no creemos eso, no los pueden confundir porque luego se ve cómo es la persona», comentó.
Uno de los ex compañeros de José Manuel, Marcos Hernández Pastor, quien trabaja en minería, comentó que desde que salió de la escuela ha evitado trabajar en Guerrero por las condiciones de inseguridad y prefirió buscar oportunidades en el norte del país «porque pensamos que es un poco más tranquilo», sin embargo, con el asesinato de su compañero, dijo que le quedó claro que «hoy en día no hay nada» que esté seguro.