Alberto Gómez/Chilpancingo
En el Servicio Médico Forense de Chilpancingo permanecen desde hace más de once años los restos de José Vázquez Colebrina, un trabajador del ayuntamiento de 32 años que fue privado de la libertad en junio de 2013 y cuyo caso refleja el prolongado rezago en la identificación forense en Guerrero.
De acuerdo con el testimonio de su esposa, Nora Elsi, José desapareció la tarde del 5 de junio de ese año, cuando acudió al rastro municipal a dejar el camión recolector que conducía. Al salir del lugar, fue interceptado por hombres armados que se lo llevaron.
A partir de entonces, su familia inició una búsqueda constante que se extendió por más de una década, recorriendo instituciones, cerros y puntos señalados como posibles fosas clandestinas.
Fue hasta diciembre de 2024 cuando recibieron una notificación oficial de autoridades estatales que le informaron que restos humanos localizados años atrás correspondían presuntamente a José.
Según los datos proporcionados, los fragmentos óseos fueron hallados desde mayo de 2015 junto a otros cuerpos, pero la familia no fue informada hasta casi diez años después.
La noticia representó un golpe inesperado para Nora, quien desconocía que los restos de su esposo habían permanecido tanto tiempo en resguardo sin ser entregados.
En mayo de 2025, la Fiscalía General del Estado de Guerrero le solicitó documentación y pruebas genéticas para proceder con la entrega. Incluso, le indicaron que se preparara emocionalmente para recibir los restos y darles sepultura. No obstante, pese a cumplir con los requisitos, la entrega no se ha concretado.
La esposa denuncia que las autoridades han prolongado el proceso con promesas incumplidas y falta de claridad sobre el paradero exacto de los restos.
Recientemente, informó que los fragmentos, ocho en total, incluido un cráneo, fueron enviados a un laboratorio en la Ciudad de México para una segunda prueba genética, cuyos resultados serían entregados a finales de marzo de 2026.
El caso ocurre en un contexto de crisis en materia de desapariciones en Guerrero. Según colectivos, existen miles de carpetas de investigación abiertas y un rezago considerable en la identificación de cuerpos resguardados en instalaciones forenses y panteones ministeriales.
Mientras tanto, la familia de José continúa a la espera de una respuesta definitiva que les permita cerrar un ciclo marcado por la incertidumbre y dar sepultura digna a sus restos.