Guadalupe Maya Núñez es Química Farmacéutica Bióloga, Maestra en Ciencias Químicas con especialidad en Bioquímica y Doctora en Ciencias Biomédicas por la Universidad Nacional Autónoma de México. Actualmente es Investigadora en la Unidad de Investigación Médica en Medicina Reproductiva del Hospital de Gineco-Obstetricia No. 4 del IMSS en la CDMX. Dirige proyectos enfocados en la regulación del Receptor de la Hormona liberadora de Gonadotropinas en hipogonadismo hipogonadotrópico y en cáncer de mama. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores
En mayo de 1976, el médico inglés Edward Jenner colectó muestras de la mano de un vaquero que tenía heridas de la viruela de la vaca. Posteriormente, esta muestra se la transmitió a un niño de 8 años llamado James Phipps. El niño sufrió una reacción local y tuvo malestar por algunos días para posteriormente recuperarse completamente. Dos meses después, en julio de ese mismo año, el Dr. Jenner colecto muestras de una herida por viruela de humanos, nuevamente le transmitió este material a James para verificar su resistencia a la viruela. James mantuvo un estado de salud perfecto y se convirtió en el primer humano en ser vacunado contra la viruela. De hecho el término “vacuna” proviene de la palabra en latín para vaca.
La aplicación de vacunas es una historia de éxito en salud en todo el mundo, salvando la vida de millones de personas cada año. De hecho las vacunas han salvado a más personas que ningún otro invento médico en la historia y son un pilar dentro de la medicina preventiva.
Las vacunas reducen el riesgo de contraer una enfermedad al estimular nuestras defensas naturales y construir protección natural. Cuando recibimos una vacuna nuestro sistema inmune responde y nos confiere resistencia a contraer esa enfermedad. En algunos casos las vacunas solo inducen protección parcial; sin embargo, reducen de manera importante el riesgo de infección. Por otro lado también existe la protección temporal, es decir su efectividad disminuye con el tiempo, en estos casos es necesario aplicar otra dosis de la vacuna, de tal modo que siempre se tenga inmunidad activa.
En la actualidad, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, existen vacunas para prevenir más de 30 enfermedades que atentan contra la vida de las personas y de ciertas infecciones. La vacunación previene entre 3.5 y 5 millones de muerte al año por enfermedades como la difteria, tétanos, tosferina, influenza y sarampión.
Durante la pandemia del nuevo coronavirus (COVID-19) vacunas de nueva generación utilizando RNA mensajero (RNAm) se desarrollaron a una velocidad sin precedentes y con una eficiencia impresionante. Desde entonces el éxito de las vacunas de RNAm ha transformado su uso a diferentes padecimientos que antes era imposible pensar en aplicarlas, actualmente se está trabajando en vacunas de este tipo en el tratamiento del cáncer. Se espera que estas vacunas puedan ser mejoradas y en combinación con los tratamientos tradicionales para cáncer se conviertan en una poderosa herramienta en el tratamiento de esta enfermedad.
La vacunación es parte de la atención primaria de la salud y se considera un derecho humano, además de una de las mejores inversiones en salud que existen. Las vacunas además son críticas para la prevención y el control de brotes de enfermedades infecciosas.
Desafortunadamente, la pandemia del COVID-19 afectó a los sistemas de salud de manera muy importante. Ya sea por desabasto o por desconfianza en la seguridad en las clínicas o centros de vacunación muchos niños no tienen sus esquemas de vacunación completos. Por ejemplo, datos recientes para la cobertura de la vacuna para difteria-tosferina-tétanos (DPT) indicaron la necesidad de cubrir las deficiencias en los cuadros de vacunación.
Además, estadísticas realizadas en Estados Unidos en el 2025, demostraron que las dosis de rutina de la vacuna contra el sarampión no fueron debidamente administradas a cerca de 21 millones de niños y debido a su alto nivel de contagio se ha reportado un incremento significativo en el número de casos en niños sin vacunar. Lamentablemente, en nuestro país también se tienen casos incluso mortales de sarampión en niños que no tienen al corriente sus esquemas de vacunación.
Por más de 200 años la gente se ha vacunado en contra de enfermedades mortales desde que la primera vacuna contra la viruela fue aplicada. La historia nos ha enseñado que la respuesta global y efectiva de la vacunación de enfermedades prevenibles toma tiempo, recursos financieros y colaboración.
Además de una vigilancia permanente. En algunas partes del mundo todavía 1 de cada 5 niños no es vacunado. En las siguientes décadas será necesaria la cooperación global, los recursos financieros, el compromiso y la visión que asegure que ninguna persona niño o adulto sufra o muera de alguna enfermedad que es prevenible mediante vacunación.
La vacunación a niños, adolescentes o adultos es generalmente segura. En algunos casos los efectos secundarios de presentarse son leves. La magnitud de estos efectos secundarios depende de la vacuna que se haya aplicado. Los más comunes incluyen fiebre, dolor alrededor del sitio de la inyección y dolor muscular. En algunos casos más esporádicos algunas personas pueden presentar alergias a los ingredientes con los que se preparo la vacuna. Sin embargo, en algunos países se ha señalado que algunas vacunas, específicamente las que tienes como ingredientes el timerosal o el aluminio, pueden producir autismo, por lo que recomiendan que se suspenda la aplicación de estas vacunas.
Estas recomendaciones no tienen respaldo científico y la Organización Mundial de la Salud aconseja a todas las autoridades a no contribuir a la desinformación en relación a los programas de vacunación. La vacunación global representa uno de los más grandes logros en mejorar la vida y la prosperidad de la sociedad. Por más de 50 años la vacunación de niños ha salvado alrededor de 500 millones de vidas.
En México se tiene el Programa de Vacunación universal y fue creado con la finalidad de reducir la morbilidad y mortalidad por enfermedades prevenibles por vacunación. Debe realizarse en toda la población, tomando en cuenta las vacunas indicadas según el grupo de edad y las condiciones específicas de cada persona, para así contribuir a mantener la salud de las personas proporcionando bienestar poblacional.
El objetivo para el 2026 es alcanzar y mantener el 95% de cobertura de vacunación por entidad federativa y el de alcanzar y mantener el 90% de cobertura de vacunación en el esquema completo para niñas y niños menores de un año de edad y al año de edad por entidad federativa.
En México todas las vacunas son gratuitas solo debes acudir al módulo más cercano que puede ser Centros de Salud, clínicas del IMSS, clínicas del ISSSTE y brigadas móviles y solo es necesario presentar tu cartilla de vacunación. La vacunación constituye un elemento clave de la medicina preventiva por lo que es de vital importancia mantener al corriente nuestro esquema de vacunación y acudir a la aplicación de vacunas de temporada como son influenza y COVID-19.