Los indígenas de Chilapa no son desplazados; se van para evitar conflictos ajenos, acusa la Iglesia Católica

Ángel Galeana/Chilpancingo

La Diócesis Chilpancingo-Chilapa acusó que las víctimas desplazadas por la violencia en comunidades de Chilapa «a veces son victimarios». Afirmó que esas comunidades ya no son católicas y en su afán de vivir su cristianismo se desplazan por cuenta propia al resistirse a ser cooptados por «grupos de poder» que operan en la zona.

La Diócesis ofreció una conferencia de prensa en Chilpancingo en la que, entre otras cosas, hizo un llamado a los medios de comunicación a no prestarse a la desinformación en el caso de los desplazados de las comunidades de Xicotlán, Tula y Ahuehuetlán, en el municipio de Chilapa.

El vocero de la Diócesis, Jorge Armando Vázquez Rodríguez, puntualizó que los medios de comunicación publican que a las víctimas «los han desplazado, cuando en realidad, ellos mismos buscando su bienestar, del padre, la madre, los hijos, los ancianos, se van, porque no quieren un conflicto que es totalmente ajeno a una comunidad»

Acusó que son los mismos grupos de personas quienes provocan los hechos de violencia para hacer creer que existe una pugna entre «agentes», los cuales sin los que se publican en medios de comunicación.

«Ellos (las víctimas) pertenecen a otros grupos cristianos, también queriendo la paz, y al quererlos cooptar se resisten y de repente dicen ‘nos han desplazado’. No podemos dudar que quien queman las casas, quien pone la destrucción, incluso son los mismos grupos como para que se vea que hay diferentes agentes que están haciendo mal al pueblo cuando en realidad son ellos mismos para buscar mayor confianza de todos los demás, sobre todo, lo que los medios de comunicación a veces comunican», dijo el vocero de la Diócesis.

Vázquez Rodríguez aseguró que el gobierno «está haciendo un papel muy en silencio para llamar a la paz, y en muchas ocasiones tienen ellos mucha información que no es de dominio público, pero que sí quieren trabajar por la paz, eso sí consta, el Obispo está al tanto».

Luego, insistió en que los pueblos de Chilapa están abandonados y los medios de comunicación los presentan como víctimas «y hay veces que de víctimas a veces son victimarios, pero desgraciadamente esa información no se conoce».

En ese sentido, el vocero de la Diócesis pidió a los medios de comunicación ser más objetivos, sin embargo, la propia Iglesia que tiene bajo su competencia la zona de Chilapa, no presentó información concreta sobre los «grupos de poder» que dijo inciden en la zona.

La Diócesis Chilpancingo-Chilapa ha jugado un papel polémico en la búsqueda de la pacíficación de la región centro. Desde el anterior Obispo, Salvador Rangel Mendoza, reconoció que mantiene diálogos con grupos armados bajo el argumento de establecer la paz en zonas de conflicto.

En febrero del 2024, representantes de la Diócesis anunciaron el logro de una tregua entre grupos criminales después de un año de constantes enfrentamientos tanto en la zona Norte como en la Centro. Entre esos grupos estaban Los Ardillos y Los Tlacos, los cuales, según el secretario de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch, son los responsables de los hechos de violencia recientes en las comunidades de Chilapa.

El 27 de febrero del 2024, la Diócesis ofició una misa en la iglesia de Tlacotepec, pueblo bastión del grupo delictivo de Los Tlacos, para celebrar la tregua. Uno de los encargados de oficiar la misa fue el sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, hoy desplazado tras denunciar amenazas.

En la conferencia de prensa de este domingo, el Obispo José de Jesús González Hernández, llamó a los medios de comunicación a una «alianza por la paz, evitando caer en la manipulación informativa», «sin obedecer a interés ajenos a nuestras comunidades».

Al Obispo se le preguntó cuál es el papel de la Diócesis en el conflicto de Chilapa, si dialogará nuevamente con grupos armados y el llamado a las autoridades; al respecto, González Hernández dijo que el gobierno tiene que abrirse como lo hace la Iglesia.

Refirió que en la tregua «de hace años» (la de 2024) «nos obligaron a que la Iglesia se hiciera presente».

«Tenemos que hacer treguas de oración (…) pero no hacerlo solos porque cuando vamos solos nos descartan, tiene que ser en equipo, en voz grande, igualmente las instituciones deben abrirse al diálogo», dijo el Obispo.

Señaló que en los conflictos, si son de armas, «los que tratan de armas que creen los espacios», y si no hay normas «que las hagan» buscando la forma de no cometer ilegalidades.

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