Redacción
El sacerdote Filiberto Velázquez Florencio, presidente del Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, hizo un llamado a los presidentes municipales de José Joaquín de Herrera, Zitlala, Acatepec, Tixtla, Quechultenango, Ahuacuotzingo, Mochitlán, Mártir de Cuilapan y Atlixtac para que reconsideren su decisión de abandonar la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz
A través de un pronunciamiento, el Centro Minerva Bello expresó su preocupación ante el retiro anunciado por las alcaldesas Micaela Manzano Martínez (José Joaquín de Herrera), Khalia Areli Ramos Decena (Zitlala), y los alcaldes Ángel Aguilar Romero (Acatepec), Alberto Michi Campos (Tixtla), David Astudillo Morales (Quechultenango), Pedro Ojeda Reyes (Ahuacuotzingo), Gerardo Mosso López (Mochitlán), Jesús Vázquez García (Mártir de Cuilapan) y Guillermo Matías Barrón (Atlixtac).
“Entendemos el cansancio, la frustración y la exigencia legítima de resultados eficaces frente a la crisis de violencia e inseguridad que enfrentan nuestras comunidades”, reconoció el padre Filiberto Velázquez. Sin embargo, advirtió que “abandonar los espacios de coordinación y diálogo no puede convertirse en la respuesta.
El Centro Minerva Bello señaló que las Mesas de Construcción de la Paz no pertenecen a un gobierno ni a un nivel de autoridad en particular, sino que representan un instrumento colectivo para coordinar esfuerzos y construir soluciones ante la violencia, el desplazamiento forzado y las amenazas que afectan a miles de familias en la región.
“Debilitar estos espacios significa reducir las posibilidades de interlocución y dejar a las comunidades con menos herramientas para exigir soluciones”, enfatizó el organismo de derechos humanos.
Cabe recordar que el sacerdote fue uno de los principales artífices que logró una tregua de paz en grupos criminales, entre ellos, Los Ardillos y Los Tlacos, en febrero de 2024.
El pronunciamiento publicado esta noche subraya que la violencia no distingue colores partidistas ni intereses políticos, por lo que la construcción de la paz requiere corresponsabilidad y permanencia en los espacios de diálogo, incluso cuando los resultados no sean los esperados de inmediato.
Finalmente, el padre Filiberto Velázquez hizo un llamado a los ediles a reconsiderar su decisión, fortalecer los mecanismos de coordinación y privilegiar el diálogo y la participación activa junto a las comunidades que demandan respuestas concretas.
“La paz no se construye desde las ausencias; se construye desde la responsabilidad compartida y la permanencia junto al pueblo”, concluyó.