Ambiente & medio: Justicia poética

Renato Mateo Amaya Alvarez  Licenciado en Finanzas y Maestro en Administración. Empresario y Ambientalista.

Chilpancingo, Gro.

En mi mente todavía resuenan esas palabras de mi maestro de probabilidad hace ya más de 5 años: “Los números no mienten Renato”. Es verdad, los datos nos cuentan la realidad, a veces agria, a veces dulce y unas cuantas más agridulce.

No cabe duda de que el Coronavirus ha sido y seguirá siendo un golpe devastador para todo el planeta, a muchos niveles: social, político, económico e incluso religioso. Sin embargo, hay algo de lo que poco a poco se está hablando cada vez más, y es el tema de su impacto POSITIVO en el medio ambiente. Un articulo de National Geographic nos muestra imágenes inéditas (por lo menos para mi generación).

En China, en la provincia de Hubei el promedio de días sin contaminación atmosférica aumento en un 21.5% en comparación con las mismas fechas del año anterior. La Agencia Espacial Europea muestra una reducción DRÁSTICA de las emisiones de dióxido de nitrógeno en las principales ciudades del país.

En Italia y con datos del satélite Sentinel 5P, se puede apreciar una reducción significativa en la contaminación atmosférica, especialmente en el norte donde surgió el brote del Coronavirus.

En Madrid y con datos del Consistorio se muestra que la ciudad he reducido la contaminación atmosférica hasta en un 35%. Los datos no dejan lugar a dudas: durante los días de confinamiento, los cinco distritos de la ciudad cuentan con medidas catalogadas dentro de la categoría “muy bueno” en el índice de Calidad del Aire.

Sin embargo, considero que una imagen vale mas que mil palabras y para muestra basta un botón. Venecia se ha convertido en un lugar digno de un cuadro renacentista. Canales anteriormente abarrotados por góndolas y turistas desesperados por tomarse una “selfie”, ahora son hogar de aguas cristalinas y bancos de peces que se han aventurado a la ciudad ante la ausencia de las oleadas de desmedidos niveles de actividad económica.

“Hacer leña del árbol caído” solía decir mi abuelo. Yo le llamo justicia poética, la naturaleza reclamando lo que durante milenios fueron sus reinados y que hoy en día nos trata de dar una valiosa lección. Con esta columna no me constituyo enemigo del crecimiento económico, faltaba menos ya que yo mismo soy empresario. Mas bien debemos reflexionar sobre el concepto de “Desarrollo Sustentable”.

De nada nos sirve generar tanta riqueza si no somos capaces de salvar lo mas importante de todo: nuestro HOGAR.

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