Alberto Gómez/Chilpancingo
La organización Wild Felids Conservation anunció el inicio de un proyecto de investigación y conservación del conejo de Omiltemi, una especie microendémica de Guerrero que fue redescubierta recientemente tras décadas de ser considerada extinta en su hábitat natural.
En conferencia, el presidente de la organización, Fernando Ruiz, informó que el proyecto contará con el respaldo de Farmacias Similares y la Fundación Semiplaneta, y tendrá una duración de dos años.
Explicó que los trabajos contemplan monitoreo especializado mediante cámaras trampa y la generación de información científica que permita diseñar estrategias de protección para la especie y su entorno natural.
Detalló que el redescubrimiento formal del conejo de Omiltemi ocurrió en 2025, luego de la publicación de un artículo científico sustentado con fotografías y videos obtenidos en zonas serranas de Guerrero, principalmente en municipios como Atoyac, Chilpancingo, Coyuca de Benítez y Tecpan de Galeana.
Fernando Ruiz recordó que la especie fue registrada por primera vez alrededor de 1904 por investigadores estadounidenses y desde entonces únicamente se conocían restos y pieles resguardadas en colecciones científicas, como las del Instituto de Biología de la UNAM.
Indicó que en 1997 se recuperó otra piel en Omiltemi, pero no existían registros confirmados de ejemplares vivos.
Comentó que desde 2009 realizaban monitoreos de fauna con cámaras trampa enfocados principalmente en el jaguar, durante los cuales comenzaron a obtener imágenes del conejo sin poder identificarlo plenamente debido a la baja calidad de los equipos utilizados en ese entonces.
Fue hasta 2023 y 2024 cuando lograron captar fotografías y videos en alta definición en la sierra de Chilpancingo, lo que permitió distinguir claramente al conejo de Omiltemi de otras especies similares que habitan la región.
Ruiz explicó que el conejo de Omiltemi es más pequeño y robusto que el conejo común registrado en Guerrero, posee orejas más cortas, tonalidades más oscuras y una cola del mismo color que el resto del cuerpo, a diferencia del conejo castellano cuya cola es blanca.
Agregó que actualmente cuentan con entre 42 y 45 registros fotográficos de la especie, aunque todavía no es posible determinar con precisión cuántos individuos distintos existen, por lo que uno de los objetivos del proyecto será estimar el tamaño de la población mediante análisis más detallados.
Subrayó que el conejo de Omiltemi únicamente habita en ciertas zonas montañosas de Guerrero, lo que convierte a la especie en un símbolo de la biodiversidad estatal y en una prioridad para su conservación.