Defiende Obispo uso de pirotecnia en fiestas religiosas pese al muertes en la Iglesia de Cocula

Alberto Gómez/Chilpancingo

El obispo de la Diócesis Chilpancingo-Chilapa, José de Jesús González Hernández, afirmó que, tras la explosión de pirotecnia ocurrida el 25 de julio pasado en la iglesia de la comunidad de Real de Limón, en el municipio de Cocula, es necesario fortalecer las medidas de prevención en el manejo de pólvora, aunque consideró que no es viable eliminar su uso en las festividades patronales.

En entrevista, informó que en los próximos días acudirá a la comunidad para visitar a las personas lesionadas, orar por las víctimas mortales y conocer de primera mano los daños ocasionados por el estallido.

El prelado explicó que, con base en la información que ha recibido, una de las posibles causas del accidente fue la concentración de grandes cantidades de pólvora en un mismo sitio, además del almacenamiento de material antiguo que, al humedecerse con el paso del tiempo, pudo haberse compactado.

Señaló que ese tipo de pólvora endurecida puede convertirse en una masa altamente peligrosa y, al entrar en contacto con una chispa, provocar una explosión de gran magnitud, lo que, consideró, habría ocasionado los severos daños registrados en el templo.

Respecto a la posibilidad de prohibir la pirotecnia durante las celebraciones religiosas, González Hernández sostuvo que no sería una medida efectiva, ya que forma parte de las tradiciones de los pueblos.

Explicó que los cohetes son utilizados para anunciar las fiestas patronales y otras celebraciones religiosas, además de representar un símbolo de alegría y, en algunos casos, acompañar momentos de duelo, por lo que forman parte de la identidad cultural de muchas comunidades.

El obispo indicó que, más que eliminar esta práctica, autoridades civiles y eclesiásticas deben trabajar para garantizar un manejo seguro de la pólvora y evitar nuevos accidentes.

Añadió que ya se han implementado algunas acciones preventivas, como reubicar los negocios dedicados a la venta y almacenamiento de pirotecnia fuera de las localidades, con el propósito de reducir los riesgos para la población en caso de una explosión y limitar las afectaciones a quienes manipulan ese material.

La explosión en la iglesia de Real de Limón dejó un saldo de 3 mujeres muertas y al menos 12 heridos, quienes sufrieron graves quemaduras y golpes por los trozos de cemento que volaron en el estallido.

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