Crean guerrerenses colectivo de alerta en Nueva York por inseguridad

Alina Navarrete Fernández/Chilpancingo, Gro.

Sergio Solano Marcos es originario de la comunidad San Juan Puerto Montaña, municipio de Metlatónoc, y es uno de los coordinadores del Colectivo Alerta Puente Willis, fundado en Nueva York, Estados Unidos, que tiene como objetivo exigir a las autoridades de la Gran Manzana un alto a los asaltos y robos, que afectan a los deliveryboys.


Hace 16 años, Sergio decidió emigrar a la Unión Americana en búsqueda de “un futuro mejor”, consideró que el dólar vale más que el peso y los trabajos en Guerrero escasean; particularmente, la mayoría del pueblo Me’phaa carece de estudios, por lo que sus oportunidades laborales se limitaban a las tareas del campo.


Ante ese panorama, Sergio optó por asentarse en Nueva York, donde actualmente trabaja como repartidor en la empresa DoorDash Food Delivery & Takeout. Sin embargo, aunque la calidad de vida es mejor, comparada con la que podría tener en Guerrero, no está exenta de la inseguridad y la violencia.


“Mis inicios fueron complicados por el idioma y el lugar, (Nueva York) es una ciudad que se mueve mucho y que nunca duerme, tiene locales abiertos 24 horas, después de todo mi recorrido llegué al área de repartidores de comida”, dijo en entrevista con Réplica.


En el 2020, luego de que se declarara la pandemia por la Covid-19, Sergio fue víctima de dos asaltos, primero en mayo y luego en octubre. Perdió su bicicleta y su celular. A raíz de ambos incidentes, optó por unirse junto con sus compañeros de trabajo para formar el Colectivo Alerta Puente Willis, que aglutina a unos 200 integrantes y voluntarios, la mayoría guerrerenses.


Una vez organizados, los migrantes optaron por crear la página de Facebook “El Diario de los Deliveryboys en la Gran Manzana”, mediante la cual comparten sus actividades, entre las que destacan protestas para exigir el cese de la violencia entre Manhattan y Bronx –la zona donde trabajan–, así como justicia para los 16 integrantes del grupo que han muerto atropellados.


La mayoría de los deliveryboys trabaja en empresas que funcionan con aplicaciones, otros lo hacen directamente con restaurantes. Para obtener su empleo, deben invertir en la compra de bicicletas, equipo de protección y mochilas especiales.


Son pocas las empresas que los dotan de lo necesario para las entregas y son menos las que les dan apoyos adicionales al salario; su ingreso diario varía entre los 100 y 150 dólares, por jornadas de más de hasta 9 horas laborales.
Ante la falta de acciones por parte del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) para disminuir la incidencia delictiva, el colectivo creó hace un mes la Guardia Voluntaria Comunitaria.


Todas las noches, el grupo se reúne debajo del Puente Willis y espera a que termine el turno de todos los deliveryboys. Podría decirse que es como una autodefensa de Guerrero. Sergio contó que la guardia recibe alertas en grupos de WhatsApp y Telegram, creados específicamente para cuidar la zona.


“Apoyamos a cualquier persona que necesite algún auxilio, hasta lo más mínimo, alguien que se le haya dañado equipo, algún percance, hasta eso también atendemos, no es solamente robos”, explicó. “Buscamos ayudar al que necesite ayuda y ver más que nada por nuestra seguridad”.
Para ello, el colectivo ha tenido reuniones con el NYPD, para determinar acciones que eliminen “la plaga de robos y asaltos” que afecta a los deliveryboys y los ciudadanos que transitan por el cruce que une a los dos barrios históricos de la ciudad.


En estas acciones, Sergio cuenta con el apoyo de César Solano Catalán, Juan Solano García, Marcelino Solano García, Fausto García Guzmán (también guerrerenses) y Germán Solón Zapata (de Chihuahua), juntos son conocidos como “La familia Solano” y se encargan de coordinar las actividades de la guardia.


Sergio resaltó que los cambios en las leyes estadounidenses, principalmente en materia de seguridad, “nos han venido a perjudicar como la comunidad más frágil”, es por ello que llamó a las autoridades a “aplicar la ley para todos”.


“El colectivo va a seguir, sigamos nosotros o no sigamos nosotros, la vida aquí se ha hecho difícil pero la vida siempre ha sido así, yo soy de las personas que piensa que no importa el lugar de donde seas, si tú quieres dejar huella has algo diferente”.


“Nosotros lo que buscamos es algo diferente, es dejar huella aquí, en este país. Sabemos que somos inmigrantes pero eso no nos quita el derecho, el derecho a la vida es global, nosotros defendemos este derecho a la vida (…) nosotros vamos a seguir luchando”.

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