Dietas altas en proteínas ponen en riesgo tu salud.

José Isaid León Rodríguez es licenciado de nutrición y ciencia de los alimentos con maestría en ciencias de la educación. Se ha desempeñado como asesor nutricional del equipo de división profesional Los Avispones de Chilpancingo. Ha sido conferencista a nivel nacional e internacional en temas de nutrición en la infancia y adolescencia, y coordinador del consultorio de nutrición Equilibrato. Nutriólogo capacitador del personal de la Secretaría de Salud en Guerrero, y docente en la Universidad Autónoma de Guadalajara en el área de nutrición del deporte.

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Las proteínas son un macronutrimento muy importante para poder tener una buena salud, sin embargo, las proteínas para muchas personas es el macronutrimento más importante porque piensan que consumiendo más proteínas en su dieta les va ayudar a generar un aumento en su masa muscular, sin embargo, no es tan importante la cantidad (pero si debe de haber cierta proporción), es más importante la calidad de las proteínas y el equilibrio entre los demás macronutrimentos (hidratos de carbono y lípidos) para utilizar ese aporte de proteínas para desarrollar masa muscular.


Pueden ocurrir muchos problemas de salud cuando sigues una dieta alta en proteínas durante mucho tiempo. Además, los investigadores siguen estudiando los riesgos a largo plazo de las dietas altas en proteínas que limitan el consumo de hidratos de carbono (carbohidratos).


Investigadores de la Universidad de Pittsburgh han encontrado una conexión preocupante entre una dieta rica en proteínas y el deterioro de la salud arterial. El estudio revela que superar las cantidades diarias recomendadas de proteínas puede ser perjudicial.

Los niveles elevados de leucina circulante, derivados de una dieta alta en proteínas, tienen un efecto proaterogénico (aumento de triglicéridos y colesterol) al actuar sobre los monocitos/macrófagos, según los investigadores.

Esta asociación entre las dietas ricas en proteínas y la aterosclerosis ha sido corroborada por investigaciones previas en modelos animales. Estudios anteriores del mismo grupo de investigación indican que las dietas abundantes en proteínas favorecen la formación de placas ateroscleróticas a través de la activación de la vía de señalización celular.

Erna C. Lorenzini, profesora agregada de Técnicas Dietéticas Aplicadas de la Universidad de Milán, señala “la importancia de ajustar la ingesta de proteínas según diferentes parámetros, como el peso corporal y el estado de salud. Recomienda una ingesta diaria de proteínas de 0,8 a 1 g/kg de peso corporal para adultos sanos, con aumentos para casos de desnutrición o enfermedades crónicas degenerativas”.

El riesgo de llevar dietas altas en proteínas permite el aumento en el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, como la carne roja y los productos procesados. Estos alimentos no solo aumentan el riesgo de enfermedades cardíacas, sino que también pueden elevar los niveles de colesterol LDL, conocido como el colesterol «malo».

Otro riesgo importante es el impacto en la salud renal. Para las personas con enfermedad renal, una dieta alta en proteínas puede ser especialmente perjudicial. El cuerpo puede tener dificultades para eliminar los desechos resultantes de la descomposición de las proteínas, lo que puede empeorar el funcionamiento de los riñones y provocar complicaciones adicionales.

Una de las preocupaciones principales de dietas altas en proteínas es el impacto en la ingesta de otros nutrientes esenciales, como los hidratos de carbono y las fibras. Limitar el consumo de los hidratos de carbono puede privar al cuerpo de fuentes importantes de energía y nutrientes, lo que puede llevar a problemas como mal aliento, dolores de cabeza y estreñimiento.

Las dietas altas en proteínas pueden tener efectos colaterales, es fundamental considerar y abordar los posibles riesgos asociados. Mantener un equilibrio adecuado entre los diferentes grupos de alimentos y consultar con un profesional de la salud como lo es el nutriólogo antes de realizar cambios significativos en la dieta puede ayudar a minimizar estos riesgos y promover una salud óptima a largo plazo.

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